La regresión terapéutica es una terapia emocional que trabaja la raíz de los traumas, haciendo que estos emerjan a la conciencia para poder ser comprendidos y procesados.
Las experiencias dolorosas e impactantes que nos han sucedido a lo largo de nuestra vida pueden quedar bloqueadas en la memoria inconsciente y actuar condicionando nuestras conductas, emociones y pensamientos actuales. El pasado se mantiene, de esta forma, vivo en el presente.
Mediante la regresión se consigue un estado de expansión de la conciencia que nos permite acceder a estos acontecimientos no resueltos y comprender las relaciones de causa-efecto entre los daños que permanecen en el inconsciente y el malestar psicológico actual.
Cuando los hechos dolorosos son especialmente perturbadores, no siempre se recuerdan. Podemos enterrarlos en la memoria, pero el daño permanece: la carga emocional se mantiene intacta en el inconsciente (en nuestro «cerebro emocional»), formando un cúmulo de energía bloqueada y provocando síntomas y respuestas disfuncionales cuando una situación del presente resuena con estas impresiones pretéritas.
Lógicamente, otros sucesos que nos marcaron profundamente sí son recordados, aunque a menudo de forma parcial. Sin embargo, recordar una experiencia no significa necesariamente haber comprendido y procesado todo lo que nos produjo. Podemos haber elaborado una explicación de lo ocurrido, tratando de entenderlo, justificarlo o compensarlo, y aun así no ser plenamente conscientes de la huella emocional que dejó en nosotros ni de su relación con determinadas respuestas o síntomas actuales.
La regresión permite explorar ambas dimensiones: tanto aquellas experiencias que permanecen fuera de nuestra memoria consciente como aquellas que recordamos, pero cuya carga emocional, significado o influencia en nuestra vida actual no habíamos llegado a reconocer plenamente. Desde un nivel de conciencia más profundo, podemos acceder no solo a los acontecimientos, sino también a las emociones, sensaciones, pensamientos y creencias que quedaron vinculados a ellos. Tomar conciencia de los traumas y de la huella que dejaron en nosotros permite comprender mejor nuestras respuestas actuales y abordar aquello que permanece pendiente de procesar. De esta forma, se favorece la integración de estas experiencias y la transformación de los patrones que se originaron a partir de ellas.
Contraindicaciones: la Terapia Regresiva no puede aplicarse a personas con cardiopatías graves, epilepsia, psicosis o esquizofrenia.

