Terapia regresiva: Qué se experimenta

Durante la regresión el paciente visualiza diversidad de imágenes y pensamientos, algunos conscientes y otros insconscientes, regresa gradualmente hasta la base de su problema, vivenciando su pasado aquí y ahora, y aunque muchos escenarios y situaciones no son verificables, la experiencia emocional que se siente es real.

La práctica demuestra que si bien en una regresión se puede empezar imaginando una historia, pronto las imágenes, sensaciones, situaciones o pensamientos brotan espontáneamente, escapando al control de la persona e independientemente de lo que ésta piense o crea. En la mayoría de las ocasiones, los acontecimientos surgidos durante la regresión no tienen nada que ver con lo que se pensaba antes de la sesión. La vivencia es tan profunda que incide en la organización psíquica emocional de la persona, convirtiéndose en una experiencia vital.

La raíz del trauma que nos interesa se suele encontrar de forma mayoritaria, porcentualmente hablando, en la primera infancia, en la gestación o en el nacimiento. También hay pacientes que retroceden a lo que consideran vidas anteriores. La veracidad o falsedad de este hecho no podemos demostrarla, pero creo que no por ello debemos excluir la experiencia: si realmente fuera una fantasía, lo importante es que para el inconsciente esta fantasía es real y está afectando de algún modo a su vida; es el conocimiento subjetivo de su verdad, y ahí reside su valor terapéutico. El discernimiento alcanzado y la posterior abreacción emocional se producen independientemente de si uno cree o no en la reencarnación o en otras vidas.

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