EMDR: procesando los recuerdos del inconsciente

De forma sencilla, amena, y también científica, Francine Shapiro explica en su libro Supera tu pasado. Tomar el control de la vida con el EMDR, cómo muchas de las reacciones automáticas que controlan nuestras emociones, creencias, sensaciones y conductas en la actualidad, nacen de un sistema de recuerdos que se ha almacenado físicamente en el cerebro de una manera inconsciente.

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Cada experiencia de nuestra vida se almacena en las neuronas cerebrales, como redes de memoria que conforman la mente inconsciente y determinan la manera en que nuestro cerebro interpreta el mundo que nos rodea y cómo nos sentimos, pensamos y actuamos en todo momento. Cuando estos acontecimientos han sido perturbadores o traumáticos, el sistema de procesamiento de la información innato y adaptativo que tiene el cerebro se puede colapsar, no llevándose a cabo las conexiones internas necesarias que los llevaría a una resolución. El resultado es que los recuerdos no se procesan y permanecen con las mismas emociones, creencias o sensaciones físicas que se experimentaron originariamente.

Los recuerdos no procesados incluyen frecuentemente experiencias que ocurrieron hace muchos años y, aunque habitualmente no nos damos cuenta del impacto que tienen en nosotros, muchos de los síntomas que experimentamos en la actualidad tienen su base en ellos. Así, nuestras respuestas reflejas pueden surgir ante la aparición de gran variedad de estímulos “disparadores” presentes. Respuestas como ponernos ansiosos ante algunas situaciones sin motivo aparente, sentirnos atraídos por gente equivocada, gritarle a una persona querida sin razón alguna, tener miedos incomprensibles, no conseguir deshacernos de una depresión…, parecen irracionales, pero son entendibles si consideramos que vienen de una parte de nuestro cerebro que escapa al control consciente, que no está gobernada por la mente racional. La consecuencia es que el pasado se mantiene presente, sin importar el tiempo transcurrido.

Estos recuerdos bloqueados son el blanco de la terapia EMDR (desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares): a través de la activación del sistema de procesamiento del cerebro, las antiguas experiencias pueden “digerirse”, de forma que se aprende lo que es útil, se descarta lo que no lo es, y el recuerdo se almacena en el cerebro de manera que ya no es perjudicial. Las emociones y las sensaciones físicas negativas dejan de presentarse. Con la terapia se entra en la mente inconsciente de la persona de un modo que permite que, en las sesiones de reprocesamiento, ocurran conexiones, insights y cambios de forma rápida.

Además de numerosos ejemplos, Shapiro ofrece, asimismo, diversas técnicas de autoayuda para ir encontrando esos recuerdos bloqueados que condicionan nuestra vida. A través de ejercicios sencillos y prácticos podemos aprender a identificar y comprender el origen de nuestros problemas, y cambiar los pensamientos, emociones y conductas negativas, ayudándonos a encontrar la salud y satisfacción en la vida.

¡El libro es muy interesante también para aquellas personas que se planteen el EMDR como opción terapéutica!

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